18 dic. 2011

Geisha



Su nombre deriva de dos ideogramas chinos
que significan “arte” y “persona”:
algo así como “la persona que domina todas las artes”.
La belleza era secundaria:
lo que importaba era la agudeza y fluidez de su conversación.
Su preparación demoraba años y no se limitaba a la complicada ceremonia del té:
cuando pocos sabían leer y escribir, ellas dominaban Historia, Arte y Matemática, además de canto, baile y guitarra japonesa.
Eran también expertas en política y relaciones públicas,
pues muchos negocios dependían de su diplomacia y capacidad para resolver situaciones difíciles.
Sin embargo no pasaban de ser esclavas de lujo, compradas y vendidas como un mueble valioso, y eran despreciadas públicamente.
Ni siquiera podían poner sus nombres en las tumbas.
Debían dedicar varias horas a vestirse.

El maquillaje tenía que cubrir rostro y cuello (también se pintaban la nuca, que era considerada la parte más seductora).
Todo realzaba la apariencia de marioneta que mostraban también con sus modales y su manera delicada de hablar.
Sus rasgos de esfinge eran producto de un largo aprendizaje:

Se consideraba de mal gusto la expresión de cualquier sentimiento, tanto de tristeza o nostalgia como de alegría excesiva..
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